¿Corregir mi estilo?

Por Arturo Santana | 22 de enero de 2021

En ocasiones, las personas pueden vivir de manera acelerada debido a tantas actividades que realizan a diario. Por ejemplo, es probable que en cuestión de horas deban entregar un reporte laboral, asistir a clases, realizar los quehaceres del hogar y adelantar la tarea para la próxima semana.

Con tanto por hacer y tan poco tiempo, al momento de redactar se pueden pasar por alto algunos detalles que perjudican la calidad del texto y la comprensión de quien lo lee. Después de todo, en ocasiones uno escribe como piensa. ¿Y qué esperar si en la mente hay demasiadas preocupaciones o ideas?

La corrección de estilo es una parte muy importante del proceso de edición de un escrito. Como su nombre sugiere, consiste en revisar un texto y corregir errores que puedan alterar su comprensión. Es decir, faltas de ortografía, errores de sintaxis, verbos mal conjugados, palabras escritas de manera incorrecta, etc. En ese sentido, se puede mencionar que el corrector se encarga de:

·       Enmendar errores ortográficos.

·       Darle mayor fluidez al texto.

·       Mejorar la sintaxis, lo cual implica los tiempos verbales, la concordancia gramatical, el uso de conectores, etc.

·       Eliminar vicios del lenguaje que pueden entorpecer la lectura, como ambigüedades, muletillas, redundancias, arcaísmos, barbarismos, etc.

·       En el caso de ciertos documentos (como una tesis), adecuarlos a las normas o instrucciones correspondientes.

De esta forma, la corrección no se limita a agregar tildes o cambiarles algunas letras a ciertas palabras, sino que procura pulir el texto en todos los niveles posibles para que el lector pueda comprenderlo sin ningún problema, además de darle estética al documento. Por ejemplo, imagina que mientras lees un libro o artículo encuentras esta oración:

·       El presidente le dijo al ministro algo que no le gustó.

¿A quién no le gustó, al presidente o al ministro? ¿Qué significa “algo”? ¿Una palabra, una frase, un comentario, una broma? Este tipo de redacción puede resultar confusa para las personas y dar paso a malas interpretaciones. Sin mencionar que los lectores pueden formarse la idea de que el autor (sea individual o colectivo) no es profesional o carece de calidad y conocimiento. ¿Qué pensarías de un periódico que en su edición impresa tiene errores ortográficos? ¿O de un alumno cuya tesis desborda en redundancias y verbos mal conjugados?

Algunas personas pueden pensar que la corrección de estilo implica reescribir todo el texto, por lo que se pierde la esencia del autor. Sin embargo, ese pensamiento es erróneo. La corrección no elimina las ideas ni el estilo de quien escribe, solamente busca mejorar la calidad en beneficio del escritor y del lector, en lo cual radica su importancia.

La corrección de estilo puede aplicarse a cualquier tipo de texto, pues una sola oración o palabra, si no está correctamente escrita o estructurada, puede cambiar por completo la intención del mensaje.

Sin embargo, hablando a un nivel más profesional, este proceso se recomienda para aquellos textos que están destinados a un manejo público o cuyo contenido pretende alcanzar un fin. Tal es el caso de libros, artículos periodísticos, investigaciones científicas y tesis. En el caso de estas últimas, una corrección de estilo hecha adecuadamente puede agilizar el proceso para graduarte, ya que con menos errores aumentan las posibilidades de aprobación.

Por todo lo anterior, te recomendamos que optes por la corrección de estilo si redactas algunos de los documentos ya mencionados. Recuerda, este procedimiento no busca suprimir tu esencia o creatividad, ni es una especie de regaño por la forma en que escribes. Más bien es una ayuda para que tus textos queden aún mejor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *